
PVC reciclado: una correcta alternativa ecológica
El material plástico todavía sufre con la discriminación, pero el trabajo de investigación comprueban que reciclar continúa siendo mejor que desechar. Lea este artículo del ingeniero químico y diretor del Instituto del PVC, Miguel Bahiense Neto.
Aunque presentando índices aparentemente tímidos, la industria brasileña recicladora de material plástico pos consumo ya ocupa posición de destaque en el ranking mundial. La tasa aproximada de 17,5% anual presentada por Brasil se considera muy positiva comparándola con Europa, tasa también aproximada de 22% al año.
Porcentaje que tiene más relevancia, recordando que nuestro proceso de reaprovechar el plástico, nos coloca adelante de Portugal y Grecia, por ejemplo, países que no llegan a 5%.
Quedó comprobado con el estudio del programa Plastivida, de la Asociación Brasileña de la Industria Química y Productos Derivados (Abiquim), realizado en el período de 1999 a 2003 en las provincias de Bahia, Ceará, Minas Gerais, Río de Janeiro, Río Grande del Sur y la Región Metropolitana de San Paulo. Basados en tal estudio, los técnicos confían en la vasta potencialidad de ese ramo de actividad industrial, pues la industria nacional de reciclaje de residuos plásticos ya es de 340 mil toneladas/año, gira recursos de R$ 200 millones, genera cuatro mil empleos, sin considerar el parque fabril en la Gran San Paulo.
PVC y el reciclaje
PVC (policloruro de vinilo), presenta una tasa de reciclaje de 10% y una participación con la basura urbana inferior al 0,5%. Con larga durabilidad (más o menos 50 años), la resina es la materia prima prioritaria (70% del total producido) en la construcción civil, también utilizada en la industria de cables conductores de energía.
Miguel Bahiense Neto opina que el "reciclaje está fuerte y es una forma importante de contribución con la preservación ambiental, conforme la humanidad tomó conciencia de la real necesidad de ahorrar recursos naturales y de reciclar residuos".
Uno de los itemes más recientes en integrar ese proceso fue el residuo de cables, aunque "todavía haya prácticas incorrectas y condenables en el procedimiento en esa área, con la quema indiscriminada y descontrolada de residuos, aprovechando apenas el metal en vez de incluir también el plástico en el proceso", dice Bahiense. En el pasado, recuerda el ingeniero químico, eran pocos los recicladores que separaban el PVC el metal y, mismo así, en vez de reciclar la resina, la tiraban a los basurales.
"Hoy todo está cambiando muy rápido", comenta, "debido principalmente a la percepción del valor agregado del plástico". El perjuicio económico se consideró cuando se descubrió que el PVC reciclado, podría rendir financieramente, separándolo correctamente del conductor, en vez de destruirlo o desecharlo. Para el diretor del Instituto del PVC, hay dos tipos de empresa descubriendo al segmento: "primero, el propio reciclador de metal, quien vio las ventajas de ganancia complementar con el reciclaje del PVC, invirtiendo en máquinas y equipamientos. Ya la llamada nueva empresa pasaría a ser consumidora cautiva de PVC, pues tendría como materia prima toda la resina sobrante de la recicladora de metales". El segundo tipo, que cita Bahiense, es el de las empresas que ya adquirieron el material rechazado por los recicladores del metal.
El ingeniero químico observa que la nueva realidad de la industria recicladora brasileña contribuye sobremanera para el desarrollo del mercado del reciclaje de cables de PVC, perfeccionamiento del proceso mecánico de la separación plástico-metal, con ventajas económicas, y principalmente para mejorar y purificar cada vez más al medio ambiente. Teniendo en cuenta, el peculiar ítem de seguridad, los cables conductores de energía seguirán siendo producidos a partir de materia prima virgen, como esclarece Miguel Bahiense Neto, utilizar PVC reciclado para tal función, significaría tener un producto con menor capacidad aislante de electricidad y menor resistencia térmica. Él sugiere que "siendo reciclada, este tipo de resina se puede utilizar fácilmente, sin problemas, para producir suela para zapatos, calzados en general, manoplas, mangueras y revestimientos, entre otros".
Fuentes de residuos
Bahiense estima que en Brasil, 8% de la producción de PVC se destina a la industria de cables, porcentaje que en el año 2000 significó el consumo aproximado de 58 mil toneladas de resina. Con durabilidad de más o menos 15 años, es bastante tiempo para que ese tipo de producto llegue a ser desechado en basurales o que llegue a los recicladores. Esta clase de delay entre producción y destino del residuo, crea cierta dificultad para saber exactamente las tasas de producción del segmento de reciclaje, opina el ingeniero químico. "Sin embargo", garantiza, "el proceso para reaprovechar la resina ya existe y tiende a crecer, frente a la necesidad cada vez mayor para controlar, tratar o destinar los residuos a locales compatibles con la característica fisicoquímica del material".
Existen dos tipos de residuos de cable: pre y pos consumo. El primer tipo es la sobra, los restos de la línea de producción de la industria de cables. La segunda categoría está representada por las sobras que dejan las empresas que utilizan este tipo de producto en instalaciones en red, públicas o no, eléctricas, telefónicas, TV a cable además de las armadoras de equipamientos electroelectrónicos, automóviles, etc. Se incluyen todavía los desechos de las reformas, reinstalación en red pública o particular de energía o telefonía; arreglos de equipamientos en general en los cuales se utilizan cables, también en productos desechados porque están al fin de su durabilidad.
El interés de los recicladores en este tipo de residuo se debe a las buenas posibilidades para reciclarlo. El valor en el mercado será definido tanto por el origen y el estado de conservación del material (limpieza, por ejemplo), así como algunas características de los productos reciclados. Bahiense explica que las sobras de la línea de producción, o sea, los residuos de cables que no llegan al consumidor, es lo que más interesa, y tienen más valor. Se trata de material generalmente limpio y seleccionado, lo que facilita procesarlo, y muchas veces, elimina el costo operacional de dos etapas del reciclaje: el lavado y el secado del PVC. "Los residuos pos consumo también se pueden reciclar sin problemas", comenta, "pero el precio del mercado es menor, ya que esa materia prima exige más etapas en el procesamiento".
Separación y reciclaje mecánico
El diretor del Instituto del PVC explica que, básicamente, existen dos tipos de proceso mecánico para la separación resina-metal conductor: el de moledura automatizada y el de corte longitudinal de los cables. El primer proceso se aplica en el calibraje o diámetros menores en los cuales el sistema de corte longitudinal no sería adecuado. Después de molida, se coloca en una cama vibratoria, apenas inclinada, suministrada por agua corriente. La vibración de la cama empuja al metal para el extremo más alto, cayendo en una especie de tolva, mientras el agua empuja al PVC para el extremo más bajo, completando la separación.
"En caso de que el residuo contenga, otro polímero (como el Polietileno, sustancia también conocida como de PE), además del PVC", Bahiense explica que, "ambos serán transportados por la corriente de agua, que los separa del metal, y así y todo, exigirá otra etapa para separar el PVC del PE, por diferencia de densidad". Después del baño, la etapa siguiente es el secado del PVC para colocarlo en condiciones para el reciclado mecánico.
El proceso de corte longitudinal se destina a cables más gruesos, hecho con cuchillas que cortan el material plástico para separar el metal del PVC. De acuerdo con el ingeniero químico, "la diferencia básica que tenemos en el resultado final entre los procesos, es la pureza del PVC separado: la moledura, si no está bien hecha, puede producir una resina contaminada por algún índice de metal, lo que exigiría reaprovechar el material; ya el corte longitudinal presenta índices de impurezas (metal en PVC) casi nulos".
Concluida esta etapa, llega el momento del reciclaje propiamente dicho, el de la resina. El PVC se puede reprocesar sólo o mezclado con cantidades diferentes de resina virgen o hasta con otras clases de resina, para dar origen a una amplia gama de productos de la llamada segunda generación. Al residuo de PVC también se le puede agregar aditivos, como plastificación y estabilizantes, entre otros.
El reciclaje del PVC, ya separado puede ser subdividido en las siguientes etapas: moledura, lavado y secado; mezcla/aglutinación; expulsión y granulación; y por último, transformación en producto acabado por procesos convencionales. Los productos originados en el proceso de reciclaje de cables de PVC son necesariamente flexibles. "Por tal motivo, puede ser necesario que haya que agregarle plastificación, con el objetivo de equilibrar la dureza del producto, dejándolo más flexible todavía, cuando fuese necesario".
Una vez separado del metal conductor, es probable que sea necesaria una nueva moledura del PVC, especialmente el material separado por el proceso de corte longitudinal. Es indispensable lavar el PVC molido, sobre todo cuando se
reciclan cables de pos consumo, ya que residuos del tipo pre consumo pueden dispensar ésta etapa con más frecuencia. Generalmente están limpios, lo que no es habitual con los de pos consumo.
"En caso de que sea necesario agregar aditivos, resina de PVC virgen o hasta diferentes tipos de chatarras", nos orienta que, "debemos realizar la estapa con el mezclador, que tiene dos funciones: aumentar la densidad (masa/volumen) de la mezcla debido a la aglomeración de partículas por causa de la elevación de la temperatura del medio (elevación que la causa la fricción entre las partículas y las cuchillas del equipamiento que realizan la mezcla, y como consecuencia la homogeneidad); y retirar la eventual humedad que pueda haber quedado después del secado, si lo hubo".
Concluidas las etapas, el material está listo para ser procesado. El producto final se llama espagueti de PVC reciclado, y que realmente se parece con el cable, pero sin el conductor metálico interno. El tal espagueti, en la secuencia, pasa para el proceso de enfriamiento en una bañera con agua fría y después picado en una máquina de granular, originando el compuesto de PVC reciciado. Los granos deben tener diámetro estipulado para hacer fácilmente el proceso de transformación posterior, por último, son ensacados, almacenados y vendidos como PVC flexible reciclado. La última etapa del ciclo, es tener el producto reciclado, dependiendo del tipo de artículo deseado, los granos serán trasformados por inyección, expulsión, laminación, entre otros, produciendo reciclados para suela de zapatos, manoplas, mangueras, laminados en general, etc. Para concluir, Migueli Bahiense Neto, realiza los diversos puntos positivos y la importancia para todos los que hacen parte del aprovechamiento del desecho pre y pos consumo de productos fabricados por la industria nacional de cables. "Además de las ventajas socioambientales con el tratamiento correcto de los residuos", dice, "hay también la ganancia económica que se puede evaluar, tanto del punto de vista de los recicladores como de el de productores del artículo virgen - la recicladora mueve la economía, invirtiendo en nuevos emprendimientos, memorando el mercado de trabajo con nuevos empleos, y utilizando un tipo de material, que de la fuente original, seguramente tendría como destino final, el basural, sepultando definitivamente cualquier posibilidad de aprovecharlo".
Fuente: Recicla mais, 2004, nº: 36.
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