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Armado de etiquetadoras y contrato con la Garoto amplían el horizonte de la Propack

El ingreso en la construcción de equipos y el mayor contrato ya concretado en el campo de los alimentos han dejado a la muestra, a partir de este año, una profunda transfiguración del perfil de la Propack, veterana fabricante de películas y etiquetas con termocontracción. A través de la empresa Pluralmack, constituida por los accionistas de la transformadora, máquinas para aplicar etiquetas de policloruro de vinilo (PVC) están construyéndose en la propia planta sede localizada en Embu das Artes, (SP) acota el director superintendente Carlos Rosa. Los equipos están destinados a terceros, pero asimismo aumentan la masa crítica de la Propack para ampliar su ventaja en el país respecto de etiquetas, como por ejemplo, le rindieron la provisión récord para decorar los embalajes, del achocolatado (bebida láctea sabor chocolate) Garotada, de la Garoto.

El contrato se firmó en el mes de enero y prevé la entrega mensual de 800,000 unidades de etiquetas, pasando después a un millón y llegando a 1.2 millón durante el primer semestre. Rosa recuerda que, puesto a la venta hace cerca de un año atrás, el achocolatado hasta entonces llegaba a los supermercados con la etiqueta termocontraído de un competidor. "Estábamos muy centrados en etiquetas para cosméticos y productos para tratamiento de la piel, reducto que moviliza cerca del 70% de nuestra clientela final", asevera el director. "El acuerdo efectuado con una industria del tamaño de la Garoto nos despertó hacia el potencial a ser explorado en bebidas y alimentos". Además de lo que, agrega, la demanda de cosméticos no escapó en el año 2001 a la retracción generalizada provocada por el efecto dominó del declinio de la masa salarial sobre el poder adquisitivo. Según Rosa, su mercado de embalajes plásticos termocontraídos permaneció prácticamente estable a lo largo del año pasado, pero por su lado la Propack sufrió una baja del 2.5% en las ventas debido a que esta vez, el consumo de artículos de higiene personal y belleza se desplomó.

Rosa sostiene que la tajada del mercado de la Propack es de 75%, respecto de etiquetas termocontraídas de PVC. Luego sigue un 20% que le pertenece a un competidor local y los 5% restantes están en manos de empresas argentinas o fabricantes de auto adhesivo que, eventualmente, suplen a pedidos de suministro de etiquetas con termocontracción. Desde su posición de vanguardia, la meta de la Propack, explica Rosa, es la de crecer a un 12% en e sector en el año 2002. El superintendente pronostica que la mayor parte de la expansión de los negocios deberá provenir de nuevos contratos en el ramo de los alimentos, amparados por el negocio cerrado con la Garoto.

Adhesión y escalas

"Nuestro mayor competidor continúa siendo la etiqueta auto adhesiva", acota Rosa. Por el momento, la Propack está dedicada a propagar en el mercado las ventajas de la etiqueta autocontraída para recipientes plásticos, en general soplados. "Tan solo una etiqueta puede recubrir por entero al frasco, lo que les resulta imposible a otros adhesivos", resalta el director "Además, la característica de auto contracción se adapta a cualquier formato de embalaje y su aplicación no utiliza pegamento ni deja residuos. Todo ello por un precio equivalente al del auto adhesivo."

En relación a las latas, Rosa argumenta que la etiqueta termocontraída se presenta como una opción compensadora en dos momentos: cuando el factor principal es otorgarle un aspecto más sofisticado o cuando la producción varía entre 200.000 e 600.000 unidades. "Como la impresión se hace por dentro, se mantiene el brillo natural de la película de PVC por fuera", aclara el especialista. En relación a los límites de escalas, él observa que, en volúmenes muy elevados, el grabado directo sobre la lata (litografía) parece ser más competitivo. "En un lote con más de 600.000 latas, el costo unitario del proceso con la etiqueta termocontraída puede costar hasta 400% más si se usa la vía de la litografía". En contrapartida, remarca, las empresas dedicadas al grabado sobre latas no suelen aceptar pedidos inferiores a 600.000 unidades.

Precio barato 

Además de la argumentación a favor de la etiqueta en sí, Rosa considera que las etiquetadoras construidas por la Pluralmack tienden a facilitar la migración de clientes del tipo autoadhesivo al termocontraído. La inversión en maquinaria vino a raíz de una oportunidad descubierta en las líneas disponibles en el mercado interno, la mayoría de estas importada. Conforme detalla, la mayor parte de los equipos del género llamados accesibles - "desde US$ 60.000" – se chocaban con la eficiencia en el etiquetado, implicando en pérdidas de hasta un 20% de las etiquetas y con baja velocidad de funcionamiento, en una franja de 120 unidades por minuto. "Esto porque, gran parte de las etiquetadoras consideradas baratas provienen de adaptaciones de máquinas selladoras. Por otro lado los modelos más caros ofrecen una alta calidad de etiquetado y una velocidad de desempeño superior a lo necesario, mas acusan precios prohibitivos". La agudeza de ingenio de la Pluralmack, se sincera, fue la de desarrollar cuatro modelos de etiquetadoras que Rosa afirma presentan una pérdida de un máximo del 2% de las etiquetas con una velocidad máxima entre 150 y 500 aplicaciones por minuto - que considera suficiente para la realidad brasileña, con precios desde R$ 80.000.  

Este nivel de cotización, indica el director, se hizo factible por diversos motivos como los costos reducidos de manufactura de la Pluralmack: los componentes 100% nacionales de las etiquetadoras son subcontratados, de modo que un pequeño plantel apenas arma el conjunto del equipo en la planta sede de la Propack. Por ende, añade Rosa, las líneas de la Pluralmack priman por ventas en reales y lógicamente escapan a la tarifa de importación que estima en un 19% para etiquetadoras importadas. "La entrega también es más rápida, en aproximadamente 40 días, así como la infraestructura de mantenimiento".

Sin paquete

La idea de dinamizar al mercado mediante la adquisición facilitada de etiquetadoras para PVC termocontraído era antigua bajo las conjeturas de la Propack, pondera Rosa. Al principio, remarca, se sopesó la posibilidad de representar a una etiquetadora importada, proyecto dejado de lado debido al precio final. A inicios del año pasado, cuatro ingenieros se dieron cita con los accionistas de la transformadora para presentarles un proyecto de manufactura de etiquetadoras que ellos habían diseñado con base en la tecnología encontrada en las máquinas que operan en el mercado y con un precio seductor.

Los controladores de la productora de películas y etiquetas decidieron hacerse cargo de la propuesta creando la Pluralmack, empresa que según Rosa, hoy en día reparte con la Propack tanto las instalaciones como el equipo de ventas y la estructura administrativa. "Esto también ayuda a ofrecer un precio más competitivo para la maquinaria". La venta de las etiquetadoras arrancó en el mes de septiembre, manteniendo desde entonces un promedio de una unidad mensual. La capacidad teórica de armado está dimensionada por el director en cuatro máquinas por mes.

La Pluralmack tiene un competidor en el mercado nacional, admite Rosa: la línea Macklock. Un factor diferencial clave, nota, es que esta proviene de las máquinas selladoras, mientras que sus etiquetadoras han sido proyectadas específicamente para trabajar con etiquetas termocontraídas de PVC. El finaliza subrayando que la venta del equipo de la Pluralmack no implica, necesariamente, en el suministro aparejado con las etiquetas de la Propack.

Fuente: Plásticos en revista Columna: Painel (ene/feb – n° 486 – año 39)
Por Karen Gimenez.


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